La contabilidad de costes tiene como misión ayudarte a tomar las mejores decisiones respecto a tu negocio.

Se basa en aplicar a cada producto o línea de servicio, los costes que le pertenecen para que puedas ver cuánto te cuesta fabricarlo y cuánto margen te deja cada uno.

La información te ayuda a tomar las mejores decisiones y como gestor de un negocio está muy bien que tengas claro dónde poner el foco.

Hay muchos métodos de reparto de costes y no siempre todos los autores han estado de acuerdo en cómo hacerlo. Unos prefieren imputar los costes por proyectos, otros por centros, por secciones.… Aquí te voy a mostrar el más sencillo, basado en el full cost industrial. Cada negocio requiere de un modelo u otro, pero vamos a simplificar para que puedas hacerlo tu misma fácilmente.

 

Conceptos previos

 

Vamos a definir conceptos para ver de qué hablamos cuando decimos coste, coste indirecto, variable etc.

El coste es la medida monetaria de los recursos necesarios para producir un bien o servicio.

En contabilidad diferenciamos entre:

 Costes directos. Serán todos los costes que intervienen directamente en la fabricación de tu producto. Si te dedicas a fabricar joyas, tus costes directos serían el cuarzo, el esmalte, las etiquetas, la plata, el packaging, etc.

 Costes indirectos son aquellos costes independientes (hasta cierto punto) del volumen de fabricación que tengas. Como los impuestos, amortización de maquinaria, luz, agua, internet, hosting, etc

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Cálculo de imputación de costes por producto

Siguiendo con el ejemplo de la tienda de joyas, para el análisis deberías separar tu producción en centros de negocio o productos fabricados, por ejemplo: pulseras, anillos y pendientes. Así verás qué producto te deja más margen de beneficio.

Completa un cuadro tal que así, donde primero tengas claro cuántas unidades has fabricado de cada producto a lo largo del año.

Para calcular el gasto anual en materia prima de cada centro de negocio, suma el total de plata/oro/piedras/cola/etc que te cuesta fabricar cada anillo, cada pulsera y cada pendiente. Este dato lo multiplicas por el total de unidades fabricadas.

La mano de obra directa (MOD) es el resultado de multiplicar tu precio/hora por el tiempo que tardas en hacer un producto. Si tardas 90 minutos en hacer un anillo, y tu precio/hora son 30 euros, la mano de obra directa de un anillo serán 45€, que multiplicado por el total de unidades fabricadas al año, te darán el coste anual.

Ahora es el turno de los costes indirectos, como hemos comentado antes, son aquellos gastos que intervienen en la producción pero que no se pueden asignar directamente a ningún producto: teléfono, agua, luz, hosting, plataforma ecommerce, primas de seguros, gestoría, publicidad, gasto de amortización, alquiler del local, portes, etc. Supongamos que anualmente tenemos un coste indirecto de 16.100€, imputaremos el coste anual a cada línea de producto según las horas de mano de obra consumidas para su fabricación, para hacerlo equitativo.

Finalmente si divides el coste de producción, entre las unidades producidas de cada centro de negocio, te dará un coste unitario de producción. Esto es lo que te cuesta producir cada unidad, si cobras por debajo de este importe estás perdiendo dinero, no recuperas lo que has puesto. Se suele considerar que al precio de producción se le incrementa sobre un 20%, será tu margen de beneficios.

 

Espero haberte ayudado a calcular tu coste por producto. Muchas veces trabajamos en el día a día sin pararnos a pensar en los costes indirectos, y nos puede parecer que estamos ganando dinero. Cuando a final de año nuestra cuenta no sube como esperábamos nos damos cuenta de que algo falla. Seguramente se trata de un cálculo poco afinado de los costes, al no haber repercutido costes que suponen mucho dinero a lo largo del año.

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